Hace un par de días, alguien me habló, medio en broma, de los amigos de
primera clase y lo
s de
segunda. Y desde entonces he estado dándole vueltas al tema. El problema viene cuando los que tu consideras de
primera, por los que darías todo, por los que haces todo lo que puedes para ayudarles, para verles, te consideran a ti de
segunda o incluso de
tercera clase. Y cuando te das cuenta de eso, es cuando te da el bajón. Porque las decepciones de los que más quieres son las que más daño hacen. Y por desgracia, parece que también son las que más abundan...
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